Gobernanza, Gobernabilidad y el Laberinto del Cortoplacismo
Gobernanza, Gobernabilidad y el Laberinto del Cortoplacismo: Un Análisis Estructural de la Ejecución de Proyectos Estratégicos en Colombia (2024-2025)
Colombia, en el periodo 2024-2025, enfrenta una contradicción estructural: mantiene estabilidad macroeconómica, pero su arquitectura institucional para proyectos de largo plazo está asediada por el "cortoplacismo", una patología política que prioriza resultados inmediatos sobre la visión de Estado
Las fallas de gobernanza se pueden demostrar mediante estudios de caso contrastantes. Por un lado, la Ruta del Sol Sector 3 y el Metro de Bogotá evidencian cómo la complejidad legal y la volatilidad política paralizan el desarrollo; en el caso del Metro, los cambios de administración llevaron a descartar estudios y reiniciar procesos, retrasando la obra por décadas
Como contraparte de éxito, se destaca al Banco de la República como un modelo de estabilidad institucional y excelencia técnica
Obras Inconclusas y la "Elefantiasis" Estatal
La incapacidad de planificación se materializa en el fenómeno de las obras inconclusas o "elefantes blancos". La Ley 2020 de 2020, que creó el Registro Nacional de Obras Civiles Inconclusas, fue un intento legislativo por dimensionar el problema. Esta norma obliga a identificar técnica y financieramente si una obra debe terminarse o demolerse, reconociendo implícitamente que el Estado colombiano inicia proyectos sin tener garantizados los predios, los diseños definitivos o el cierre financiero. La existencia de este registro es, en sí misma, una confesión de la falla sistémica en la etapa de pre-inversión.
Perspectivas Económicas y de Infraestructura
Para 2025, el sector de obras civiles proyecta una recuperación con un crecimiento del 10.2%, impulsado por la maduración de los proyectos 4G y el inicio de las 5G. El gobierno ha trazado una hoja de ruta ambiciosa que incluye la reactivación férrea (La Dorada-Chiriguaná, Corredor del Pacífico) y la modernización de la red aeroportuaria, con inversiones proyectadas que superan en cinco veces a las de las 4G en el largo plazo. Sin embargo, estas proyecciones chocan con la realidad fiscal. La necesidad de financiación del Gobierno para 2026 y la dependencia de nuevas reformas tributarias generan un escenario de fragilidad. La inversión privada, motor indispensable para estas obras, se encuentra retraída ante la incertidumbre regulatoria y los mensajes contradictorios sobre la seguridad de los contratos.
Recomendaciones Estratégicas y Hoja de Ruta
Considerando el diagnóstico de Fedesarrollo, el Consejo Privado de Competitividad (CPC), la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) y los informes de la OCDE, se plantean las siguientes recomendaciones estructurales para superar el cortoplacismo y mejorar la gobernanza:
Fortalecimiento de la Gobernanza y la Institucionalidad
1. Blindaje de Proyectos de Interés Nacional: Se recomienda establecer una figura jurídica superior (Ley de Proyectos de Estado) que proteja técnica y financieramente un portafolio selecto de proyectos estratégicos (ej. Metro de Bogotá, red férrea central) frente a los cambios de gobierno. Estos proyectos deberían requerir mayorías calificadas en el legislativo para sufrir modificaciones sustanciales en su diseño o financiación una vez iniciada su ejecución.
2. Gobierno Corporativo en Empresas Estatales: Adoptar y blindar los códigos de gobierno corporativo en entidades como EPM, ISA y Ecopetrol, garantizando que la elección de gerentes y miembros de junta se realice mediante procesos meritocráticos estrictos y con periodos fijos que no coincidan necesariamente con los del ejecutivo, emulando el éxito de la Junta del Banco de la República.
3. Eficiencia del Estado: Implementar el programa de optimización normativa propuesto por el CPC para eliminar la dispersión regulatoria y digitalizar los procesos de seguimiento a la inversión pública, aumentando la transparencia y la confianza ciudadana.
Estabilidad Fiscal y Seguridad Jurídica
1. Respeto Irrestricto a las Vigencias Futuras: El Gobierno Nacional debe abstenerse de modificar unilateralmente las condiciones de las vigencias futuras mediante decreto. Cualquier reprogramación necesaria por iliquidez debe ser negociada caso por caso con los concesionarios y financiadores para evitar un evento de incumplimiento sistémico (default selectivo) que cierre los mercados de capitales para la infraestructura colombiana.
2. Ajuste Fiscal Responsable: Acoger la estrategia integral propuesta por Fedesarrollo, que incluye un ajuste fiscal del 2.8% del PIB mediante la focalización real de subsidios (eliminando filtraciones en el Sisbén), la revisión de exenciones tributarias regresivas y la reducción del gasto burocrático, en lugar de sacrificar la inversión en infraestructura.
Optimización Regulatoria y Ambiental
1. Ley Estatutaria de Consulta Previa: Es imperativo tramitar una Ley Estatutaria que regule la Consulta Previa, definiendo tiempos máximos, metodologías claras de cierre y mecanismos de resolución de conflictos, equilibrando el derecho fundamental de las comunidades con el interés general del desarrollo nacional.
2. Licenciamiento Diferenciado y Ágil: Fortalecer la capacidad técnica de la ANLA y crear carriles de licenciamiento ambiental diferenciados para proyectos de bajo impacto o de interés estratégico nacional (como las energías renovables), reduciendo la discrecionalidad y los tiempos muertos en la evaluación de los Estudios de Impacto Ambiental.
Visión Territorial y Descentralización
1. Articulación Nación-Territorio: Alinear los Planes de Desarrollo Territoriales con el Plan Nacional de Desarrollo mediante incentivos financieros, asegurando que las inversiones locales contribuyan a las metas nacionales de competitividad y no se dispersen en obras de impacto marginal.
¿Y esto qué tiene que ver con el Gran Malecón para Girardot?
Todo lo anterior nos debe ser útil como diagnóstico del entorno hostil en el que se debe ejecutar el Malecón de Girardot. La radiografía nacional sobre los retos de la gobernanza y la gobernabilidad, confirma que esta no es una paranoia local, sino una patología estructural del Estado colombiano llamada "cortoplacismo". Así las cosas, podemos validar la preocupación principal: en Colombia, la regla general es la "refundación" cada cuatro años, lo que justifica plenamente la necesidad de una estrategia de "ingeniería de gobernanza" para el Malecón de Girardot.
La crisis de gobernanza y gobernabilidad impacta directamente la viabilidad y ejecución del malecón al erosionar la capacidad institucional y la legitimidad social necesarias para una obra de tal envergadura. Una crisis de gobernanza implica que los actores estratégicos (comunidad, sector privado, autoridades ambientales) no están alineados, lo que deriva en falta de apropiación ciudadana, conflictos socioambientales y bloqueos legales que paralizan la construcción. Simultáneamente, la falta de gobernabilidad refleja una administración incapaz de gestionar eficientemente los recursos y contratos, aumentando el riesgo de corrupción, sobrecostos y fallas en la supervisión técnica, lo que frecuentemente resulta en obras inconclusas o en "elefantes blancos".
Para blindar el Malecón de Girardot es imperativo trascender la voluntad del gobierno de turno elevando el proyecto a una política de Estado municipal, lo cual se logra mediante la aprobación de un Plan Maestro adoptado por el Concejo Municipal y el compromiso de vigencias futuras que aseguren el flujo financiero más allá del periodo actual, evitando así interrupciones por cambios de administración. Complementariamente, se debe estructurar un modelo de gobernanza colaborativa o una entidad gestora mixta (público-privada) que administre el mantenimiento y la operación comercial y cultural, reduciendo la dependencia exclusiva de la burocracia local; todo esto reforzado por una veeduría ciudadana técnica y activa que genere una apropiación social tan fuerte que el costo político de detener o alterar la obra sea inasumible para cualquier futuro gobernante.
Conclusión
Colombia se encuentra en un punto de inflexión. La capacidad técnica de sus ingenieros, la solidez de instituciones como el Banco de la República y la resiliencia de su sector privado demuestran que el país sí tiene los cimientos para el desarrollo. Sin embargo, la superestructura política y de gobernanza amenaza con asfixiar este potencial. Superar el cortoplacismo no requiere milagros económicos, sino un pacto político por la continuidad, el respeto a la palabra empeñada en los contratos y la construcción de una visión de Estado que sobreviva al próximo ciclo electoral. El costo de no hacerlo —medido en pobreza, atraso logístico y desconfianza institucional— es un lujo que Colombia ya no se puede permitir.

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